A salido el sol, el horizonte es claro y la brisa favorece nuestro andar. El vuelo de las aves anuncia los buenos tiempos que se avecinan. El cielo guía nuestros pasos para no errar. ¿Qué más podemos pedir?, ¿qué más podemos desear?
La emoción nos llena. El viaje ha sido arduo, las distancias incalculables. Nuestros pies descalzos reflejan nuestras almas, que a pesar de haber enfrentado grandes obstáculos siguen puros, sanos y limpios.