No se podía detener, algo en su cabeza le exigía continuar, sabía que debía hacerlo, el motivo no lo recordaba, su cabeza no lograba contener esa valiosa información. Día y noche tejió, sin el más mínimo descanso. Todos los que pasaban quedaban atónitos ante esa verdadera obra de arte. Los ancianos no entendían como alguien tan joven y sin experiencia logró hacer lo que muchos intentaron por años sin lograr frutos. Se había convirtido en una leyenda para su pueblo.
Pero nada es para siempre, un día esa gran masa que caía del cielo se posó donde nunca antes lo había hecho, justo encima del hermoso tejidolas esferas que lo adornaban rodaron por el piso. La laboriosa araña vio como todo se destruía ante sus ojos. Ese enorme zapato había destruido su hogar… su futura familia… todo.