Corría. Su mente se encontraba vacía o por lo menos eso es lo que él quería en ese momento. Se detuvo al llegar a una esquina desde donde se alcanzaba a ver un gran letrero luminoso .Miró al cielo como si esperara una respuesta. Respuesta más que conocida para él, ya la sabía hace mucho tiempo, a pesar de su astuta negación. Metió la mano en su bolsillo derecho, demoró algunos minutos en encontrar el mensaje. Para su mala suerte se encontraba parado justo bajo la única luz que le permitiría leerlo. Su postura y su mirada lo delataban, no era la misma persona de siempre.
No había nadie en la calle .Un solo auto paso por ahí terminando con la quietud del instante.
Se sentó en el borde de la vereda, para tranquilizar su respiración, mas no fue suficiente. Comenzó a sentir un intenso dolor en el pecho que le hizo sentir mejor.
Metió la mano en uno de sus bolsillos traseros donde siempre guardaba un encendedor. Nunca había fumado, ni siquiera soportaba el humo del cigarro y aun así no salía sin él. Quemó el mensaje, intentando liberarse de las palabras que desaparecían lentamente entre las cenizas. Con el tiempo logró encapsularlo y esconderlo en el rincón más profundo de su cabeza.
No había nadie en la calle .Un solo auto paso por ahí terminando con la quietud del instante.
Se sentó en el borde de la vereda, para tranquilizar su respiración, mas no fue suficiente. Comenzó a sentir un intenso dolor en el pecho que le hizo sentir mejor.
Metió la mano en uno de sus bolsillos traseros donde siempre guardaba un encendedor. Nunca había fumado, ni siquiera soportaba el humo del cigarro y aun así no salía sin él. Quemó el mensaje, intentando liberarse de las palabras que desaparecían lentamente entre las cenizas. Con el tiempo logró encapsularlo y esconderlo en el rincón más profundo de su cabeza.
En una noche de mucha neblina mirando por la ventana sintió ese mismo dolor en el pecho que le hizo recordar todo. Recordó ese día, ese pequeño papel mal cortado en el cual el mismo había escrito esas palabras que delataban su cobardía. Ese era el día en el moriría por esa punzada en el corazón. Pero al ser ese su deseo, Dios no le permitió esa satisfacción.