viernes, 21 de noviembre de 2008

Disfrutando Santiago


Anoche mientras estudiaba para la prueba que tendré en aproximadamente 7 horas más, recibí una llamada de mi mamá “se acabo el paro” me dijo, eso significaba que hoy tendría que despertarme muy temprano para ir a pagar el parte que me sacaron hace algunas semanas por exceso de velocidad (y obvio, que tendría menos tiempo para estudiar).
Y así fue, hoy me desperté a las 6.30 am para ir hasta Pudahuel a pagarlo (un cacho). Crucé toda la línea 1 del metro, tome una micro (la 406, que a propósito, pasa por al frente de mi casa en Las Condes), camine como una cuadra y llegue al juzgado a las 8.20 am. Luego de una corta espera, gracias a que había llegado temprano, me atendió la Jueza (el parte era por una falta gravísima así que no podía llegar y pagarlo) como siempre dije la verdad, lo que trajo muy buenos frutos :). Al salir de ahí, recordé que no había cargado la bip, busqué un punto de recarga (al lado había una panadería donde me compré un berlín) y como ya no estaba tan apurada tomé la 406 para volver directo a mi casa, le pregunte al chofer como cuanto se demoraba hasta escuela militar y me dijo que como a las 10.40 estabamos por allá (obviamente se demoró más, llegué a mi casa como a las 11.15), después de su respuesta pasé la bip sin querer por el cobrador, por segunda vez ( oou!), me reí y llegué hasta la mitad de la oruga ( esa parte en la que se mueve el piso XD ). Como no conocía la comuna preferí ir mirando por la ventana que ponerme a estudiar. Como siempre me fui escuchando una que otra conversación.
De seguro que parecía que no era de aquí, porque leía cada nombre de la calle por la que pasábamos, miraba los edificios, los letreros, las casas, intentando retener en mi memoria algún punto de referencia. Es muy interesante lo entretenido que puede llegar a ser un paseo en una micro, paseo claro.
Se subió un hombre a tocar guitarra, no era un gran artista, era un cantautor del lugar que tocaba por llevar unos pocos pesos al hogar. Cuando llegamos a la Alameda se subió un duo de guitarristas y despúes en providencia se subió otro hombre a tocar, mientras más avanzabamos, mejor eran las canciones y las interpretaciones, pero se notaba el esfuerzo en su trabajo. A cada uno le di moneda (siempre que tengo una moneda le doy a guitarristas, cantantes, payasos o lo que sea que alguien intente hacer para que el viaje sea un poco más ameno :D).
“Que buen paseo, cosas nuevas que ver, buena música, nada mejor” pensaba mientras iba parada mirando por la ventana. Me ofrecieron parches curitas y los compré, me ofrecieron lápices y compré, un payaso sin su disfraz pidió ayuda para comprar el ataúd de uno de sus compañeros que había muerto esta madrugada y le ayudé con unas monedas ( todos nos merecemos poder descansar en paz), me preguntaron la hora (a las 10.20), me ofrecieron un asiento, pero no lo tome ( pocas veces me siento en las micros, ya qus siempre hay alguie que l necesita más que yo.
Así seguía mi viaje por Santiago, cada vez las calles se hacían más conocidas, lo que indicaba que el mi destino estaba cerca.
Ahora me encuentro en mi casa reflexionando lo buena que fue esta mañana, lo interesante y entretenido que puede llegar a ser el viaje en una micro, porque de verdad que lo disfruté y :D me relajé mucho.

Es impresionante lo importantes que son las cosas más sencillas para un mejor vivir (en mi caso son los paseos hacia ningún lado y la música en vivo) y lo fácil que es olvidarlo. Es tan fácil encerrarnos en nosotros mismos, en el trabajo y el dinero, sin siquiera dar una mano o sólo una sonrisa a quien va a nuestro lado (no puedo negar que a todos nos pasa, pero es bueno darse cuenta e intentar cambiarlo)…