lunes, 29 de junio de 2009

Vida...

Mi alma reside en el campo, fuera de la ciudad. Ahí me espera una vida llena de sorpresas, desafíos y afectos. No importarán las distancias, ni las largas caminatas, ni los difíciles obstáculos que tendré que superar para llegar a quién necesite mi ayuda. La tierra será mi hogar, mi alimento, mi vida. Volveré a aquellos tiempos en que la vida era gratificante y hermosa, lejos de los lujos, el dinero y los conflictos por cosas banales. Mi corazón cruzará las actuales fronteras que lo redimen, para alzarse ante la verdad. La paciencia será mi guía, el saber mi herramienta, mis ojos mostrarán mi destino, la palabra será mi aliada y Dios me mentor.
Así sea…