Esta historia comienza en un edificio, vacio, desolado y… no es que ahí no viva nadie, es que el tiempo corre tan rápido, todos están tan ocupados que nadie nunca se topa. Nadie se conoce, nadie sabe nada de nadie…
Un día un hombre vino a vivir a este edificio, no porque haya comprado o arrendado un departamento, sino sólo porque no tenía donde quedarse y notó que ahí encontraría un lugar cómodo y seco donde alojar.
Pasaron días, meses… y nadie se percataba de su presencia. Un día se dijo: “hay tres ascensores, en cada uno caben 6 personas, y aquí no hay más que fantasmas que sin mirar al lado siguen su camino hacia el más allá”, luego de estas palabras subió a un ascensor y ahí se quedó.