Aburrida de las dificultades y cansada del desconsuelo
salgo al balcón, creyendo poder encontrar la respuesta.
Quizás en una de esas tantas ventanas que me rodean
encontraría una señal, algún mensaje escondido.
Pero nada ha cambiado, todo sigue igual en mi cabeza...
No me queda nada más que esperar el aterceder...