miércoles, 10 de octubre de 2007

Sus manos...

Se miró las manos, no recordaba cuando había sido la última vez que se había preocupado por ellas. Si esas manos hubiesen podido hablar, nadie podría haberlas parado jamás.
Recordó los tiempos en que eran pequeñas y sus movimientos poco exactos. Cuando estrechaban el alma del que lo necesitara y le protegían de los rayos del sol. Esos tiempos en que mientras crecía afinaban sus movimientos. Ellas le mostraron la sensibilidad del mundo, le enseñaron a sentir y a demostrar el amor…
Ahora esas manos se encuentran redimidas en la oscuridad, cubiertas de una leve capa de tristeza y amargura. De sus uñas rebalsa la soledad y las heridas les impiden el movimiento
… Hoy esas manos revelan su alma…