domingo, 28 de octubre de 2007
20 de Mayo
Las puertas del metro se abren en la estación Pedro de Valdivia, me bajo, camino hacia la escalera. Tu no sabes que te espero y yo no se quien eres. No apareces. Otro vagón llega, se abren las puertas, una masa de personas se baja, mientras otra desesperada comienza a subir. Yo espero. Cuando subo tu vas bajando, golpeamos nuestros hombros, me doy vuelta para disculparme, mientras tu haces lo mismo. Las puertas se cierran. sonreímos.
domingo, 21 de octubre de 2007
El caminante
Los senderos se hacían cada vez más angostos y pedregosos, pero eso no lo detendría. Un día se sentó a descansar en una roca al atardecer. Cruzó las piernas, cerró los ojos hasta no escuchar nada más que así mismo. Por algunos minutos logró total conexión con el ser supremo. Luego se levantó para continuar con el largo viaje.
Caminando recordó aquellos tiempos en que intentaba meditar, pero no lograba despejar su mente. Esa situación hizo hervir su sangre más de una vez. Se alejaba de la meta, los vicios aumentaban, mientras su fe disminuía cada día. En esos tiempos su vida era distinta, quizás más fácil. Vivía de las apariencias, había olvidado los valores que su humilde familia le había inculcado en la niñez, sólo le importaba el dinero y su propio bienestar.
Hoy, luego de un inesperado encuentro, había retomado el camino que los astros le indicaban desde su nacimiento. Hoy podía decir con gran certeza que era feliz. Se reflejaba en su aura la paz, la armonía, la tranquilidad de un alma que se rehabilitaba de las impurezas humanas.
Continuó caminando hasta encontrar un lugar donde pasar la noche. Al otro día despertó con el canto de las aves de la zona, canto muy particular, por cierto. Saludó al sol y agradeció a Dios por el nuevo día. Le quedaban sólo dos días para terminar de cruzar el bosque. Llenó si cantimplora con agua que corría por un riachuelo que le conduciría hacía el mar. La costa sería el primer destino de tantos. Ahí conocería nuevas personas, maestros de luz que pasaban inapercibidos entre gente que había olvidado lo que era una simple sonrisa, niños armados que nunca habían conocido el amor...
Caminando recordó aquellos tiempos en que intentaba meditar, pero no lograba despejar su mente. Esa situación hizo hervir su sangre más de una vez. Se alejaba de la meta, los vicios aumentaban, mientras su fe disminuía cada día. En esos tiempos su vida era distinta, quizás más fácil. Vivía de las apariencias, había olvidado los valores que su humilde familia le había inculcado en la niñez, sólo le importaba el dinero y su propio bienestar.
Hoy, luego de un inesperado encuentro, había retomado el camino que los astros le indicaban desde su nacimiento. Hoy podía decir con gran certeza que era feliz. Se reflejaba en su aura la paz, la armonía, la tranquilidad de un alma que se rehabilitaba de las impurezas humanas.
Continuó caminando hasta encontrar un lugar donde pasar la noche. Al otro día despertó con el canto de las aves de la zona, canto muy particular, por cierto. Saludó al sol y agradeció a Dios por el nuevo día. Le quedaban sólo dos días para terminar de cruzar el bosque. Llenó si cantimplora con agua que corría por un riachuelo que le conduciría hacía el mar. La costa sería el primer destino de tantos. Ahí conocería nuevas personas, maestros de luz que pasaban inapercibidos entre gente que había olvidado lo que era una simple sonrisa, niños armados que nunca habían conocido el amor...
miércoles, 17 de octubre de 2007
Air... (Nothing but me)
Por sus venas no corre más que aire, aire que solo desea escapar del encierro. Quiere volar, quiere sentir el mundo.
Ve los colores a través de la música. La melodía es su guía. Calla su conciente aflorando la tranquilidad de su alma.
El silencio es su mejor amigo. Su boca sólo esboza una sonrisa, esperando que tú le sedas la tuya.
Su corazón es una flor falta de agua.
Se alimenta de los sentimientos del mundo. Bebe la sangre del que sufre.
Su cabello largo y blanco se despliega sobre su cuerpo.
No es capaz de temer, ni odiar.
El fuego no la daña.
La lluvia aún no logra hacerla desaparecer.
El viento traspasa su silueta.
No vive, mas esta.
No la ves, pero la sientes.
No la oyes, pero te guía.
Va a tu lado cuando lo único que quieres es estar solo.
Te quiere, te busca.
Ábrele tu corazón, ¿qué esperas?...
Permítele vivir…
Ve los colores a través de la música. La melodía es su guía. Calla su conciente aflorando la tranquilidad de su alma.
El silencio es su mejor amigo. Su boca sólo esboza una sonrisa, esperando que tú le sedas la tuya.
Su corazón es una flor falta de agua.
Se alimenta de los sentimientos del mundo. Bebe la sangre del que sufre.
Su cabello largo y blanco se despliega sobre su cuerpo.
No es capaz de temer, ni odiar.
El fuego no la daña.
La lluvia aún no logra hacerla desaparecer.
El viento traspasa su silueta.
No vive, mas esta.
No la ves, pero la sientes.
No la oyes, pero te guía.
Va a tu lado cuando lo único que quieres es estar solo.
Te quiere, te busca.
Ábrele tu corazón, ¿qué esperas?...
Permítele vivir…
jueves, 11 de octubre de 2007
...La puerta...
Con la boca anestesiada, el pelo sucio y un café en la mano se aproximó a la puerta. No tocó el timbre, prefirió solo golpear. No deseaba que la empleada le negara la entrada a través del citófono, sabía que si golpeaba la puerta ella le abriría y volverían a encontrarse cara a cara.
Dio dos golpes separados por la duda, dos golpes separados por la inseguridad.
Sintió unos pasos que parecían acercarse a la puerta. Esbozó una leve sonrisa de satisfacción, que pronto desapareció en la profundidad de sus ojos tristes. Unos hermosos ojos azules, que hace ya unos años habían perdido el brillo de la juventud. Buscó las palabras adecuadas para expresar todo lo que sentía, discurso que por cierto venía preparando desde hace un tiempo. Era lo único en que pensaba durante todas noches, ya que el insomnio que alguna vez había sido pasajero y sin importancia, hace un año se había convertido en su amante de cada noche.
Los pasos se detuvieron a pocos centímetros de la puerta. Dio un tercer golpe sin titubear. Nunca pensó que algún día tendría la valentía de volver a encontrarla, ni siquiera recordaba como había llegado hasta ahí.
La puerta comenzó a abrirse lentamente. Cerró los ojos unos segundos y al momento de abrirlos se encontró consigo mismo parado en frente en el umbral de la puerta. No comprendió lo que sucedía, una sensación de ahogo lo envolvió y creyó haber caído inconciente al piso. Al volver en sí, notó que no se encontraba en una camilla de hospital, ni a las afueras de la puerta o en el interior de la casa. Estaba sentado en el parque. Recién en ese minuto comprendió todo…. Su insomnio había terminado.
Dio dos golpes separados por la duda, dos golpes separados por la inseguridad.
Sintió unos pasos que parecían acercarse a la puerta. Esbozó una leve sonrisa de satisfacción, que pronto desapareció en la profundidad de sus ojos tristes. Unos hermosos ojos azules, que hace ya unos años habían perdido el brillo de la juventud. Buscó las palabras adecuadas para expresar todo lo que sentía, discurso que por cierto venía preparando desde hace un tiempo. Era lo único en que pensaba durante todas noches, ya que el insomnio que alguna vez había sido pasajero y sin importancia, hace un año se había convertido en su amante de cada noche.
Los pasos se detuvieron a pocos centímetros de la puerta. Dio un tercer golpe sin titubear. Nunca pensó que algún día tendría la valentía de volver a encontrarla, ni siquiera recordaba como había llegado hasta ahí.
La puerta comenzó a abrirse lentamente. Cerró los ojos unos segundos y al momento de abrirlos se encontró consigo mismo parado en frente en el umbral de la puerta. No comprendió lo que sucedía, una sensación de ahogo lo envolvió y creyó haber caído inconciente al piso. Al volver en sí, notó que no se encontraba en una camilla de hospital, ni a las afueras de la puerta o en el interior de la casa. Estaba sentado en el parque. Recién en ese minuto comprendió todo…. Su insomnio había terminado.
miércoles, 10 de octubre de 2007
Sus manos...
Se miró las manos, no recordaba cuando había sido la última vez que se había preocupado por ellas. Si esas manos hubiesen podido hablar, nadie podría haberlas parado jamás.
Recordó los tiempos en que eran pequeñas y sus movimientos poco exactos. Cuando estrechaban el alma del que lo necesitara y le protegían de los rayos del sol. Esos tiempos en que mientras crecía afinaban sus movimientos. Ellas le mostraron la sensibilidad del mundo, le enseñaron a sentir y a demostrar el amor…
Ahora esas manos se encuentran redimidas en la oscuridad, cubiertas de una leve capa de tristeza y amargura. De sus uñas rebalsa la soledad y las heridas les impiden el movimiento
… Hoy esas manos revelan su alma…
Recordó los tiempos en que eran pequeñas y sus movimientos poco exactos. Cuando estrechaban el alma del que lo necesitara y le protegían de los rayos del sol. Esos tiempos en que mientras crecía afinaban sus movimientos. Ellas le mostraron la sensibilidad del mundo, le enseñaron a sentir y a demostrar el amor…
Ahora esas manos se encuentran redimidas en la oscuridad, cubiertas de una leve capa de tristeza y amargura. De sus uñas rebalsa la soledad y las heridas les impiden el movimiento
… Hoy esas manos revelan su alma…
viernes, 5 de octubre de 2007
Gracias a la vida
5 razones para meditar, 10 razones para sonreír, 2007 razones para vivir felices.
La vida nos envuelve, nos llena, nos encanta, nos emociona, nos sorprende. Debemos aprender a conocerla, disfrutarla y agradecerla…
La vida nos envuelve, nos llena, nos encanta, nos emociona, nos sorprende. Debemos aprender a conocerla, disfrutarla y agradecerla…
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
(Violeta Parra)
jueves, 4 de octubre de 2007
εïз
Y pensar que pensé dejar de pensar en ti…
Te has convertido en un amor platónico, como tantos otros, tantos.
Desapareces entre recuerdos. …¿Fuiste alguna vez real?...
Ahora sueño con mariposas de vuelo ligero.
Sueño con tener alas para acompañarlas en su vuelo ...
Alas, Alas débiles y bellas a las cuales me ataré para no caer. Volaré al pasado y al futuro. Y cuando sea el tiempo, iré a morir al mar, las gaviotas me reconocerán, la brisa me hará compañía, las olas me acogerán en su regazo y la sal me mostrará un nuevo amanecer. εïз
Te has convertido en un amor platónico, como tantos otros, tantos.
Desapareces entre recuerdos. …¿Fuiste alguna vez real?...
Ahora sueño con mariposas de vuelo ligero.
Sueño con tener alas para acompañarlas en su vuelo ...
Alas, Alas débiles y bellas a las cuales me ataré para no caer. Volaré al pasado y al futuro. Y cuando sea el tiempo, iré a morir al mar, las gaviotas me reconocerán, la brisa me hará compañía, las olas me acogerán en su regazo y la sal me mostrará un nuevo amanecer. εïз
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